Esperar una historia coherente a lo “Hollywood” no
funciona con el cine de Bertran Blier. En “Combien tu m'aimes?” La historia es el medio para plasmar el
pensamiento del autor y pasa a ser segundo plano a la hora de disfrutar la
película. Nos presentan un hombre que, apelando a un premio de lotería, compra
la compañía de una mujer hasta que la plata se le acabe. Usando esta sinopsis
pobre y coja, podríamos predisponernos a
ver una comedia romántica a lo “Mujer bonita” donde se maneja una historia
parecida, pero la forma en la que se desarrolla la trama y lo que quiere
mostrar la película de Blier, alejan considerablemente ese ideal. El director y
guionista nos invita a un mundo de significado que construye usando a Mónica
Bellucci, con toda la sensualidad que su imagen representa.
En lo que refiere a la construcción
narrativa, el relato está definido por una estructura clásica: Un estado
inicial, un giro en la historia, la transformación de los personajes en pos de
una solución y un estado final. El conflicto se soluciona con la “evolución” de
los protagonistas. El problema está en la credibilidad del desarrollo. Cuando
aparentemente se resuelve la trama principal, con una lógica aceptable, el
director nos encuentra con un atropello de escenas que no son coherentes con lo
mostrado hasta entonces; una fiesta con variados desarrollos que se sale de la
historia pero que es importante para lo que Blier quiere significar.
Por otro lado, el género
es claramente una comedia romántica. La película tiene un toque erótico, pero
no es lo más importante ni el adecuado para lo que el director quiere mostrar.
El romance es nuclear en toda la historia, en el sentido en que se tratan las
relaciones entre los protagonistas. Además, predomina el conflicto entre los
personajes desligándose de un relato serio, dándole una oportunidad tanto al
drama como a la comedia. La película logra hacer reír en algunas escenas con un
toque irónico bien logrado, pero se centra en los conflictos de los
protagonistas y sus transformaciones en pos del desarrollo de la trama. El
director mantiene el tono irónico a lo largo de la película con sus personajes
clichés forzados y las reacciones de François con respecto a los obstáculos que
se le van presentando en el camino de sus deseos.
PERSONAJES
Primero
debemos definir a los protagonistas. François es un oficinista mediocre. Se le suma que no le ha
ido muy bien en el “amor”. Tiene problemas cardiacos y nada de iniciativa. La necesidad que lo motiva está
relacionada con tener una relación de pareja; quiere vivir su ideal de “amor”
así sea una mentira pagada. Es calvo, alto y de apariencia “Común”. No es un
hombre espectacular en ningún sentido. Daniela, actuada por Bellucci parece
planteada para contradecir su imagen. Es una prostituta interesada
en el placer del sexo y el dinero. Es decidida y pretende obtener todo lo que
quiere con su cuerpo “sensual”. La motiva una necesidad de llenar su soledad y
la de sobrevivir. Es una mujer que desborda belleza y sensualidad. Un último
protagonista que debemos plantear, ya que evoluciona y es alrededor de él que ocurren todos los
conflictos, es la relación que ambos construyen.
En el resto de personajes
que afectan, mueven o aportan para transformar los protagonistas
encontramos el gánster, la vecina y el
mejor amigo. El “Mafioso” es un
estereotipo de tipo malo que constantemente reivindica que es malo, tratando de
convencerse a sí mismo. Es serio y seco, pero incapaz de ser realmente lo que
desea; una fachada de persona. La vecina por su parte es una solterona
trabajadora con un deseo sexual reprimido. El mejor amigo, aunque de fugaz
aparición, es el doctor que siempre está para François, igual de mediocre que
el protagonista, pero resignado a su condición. Él es importante en lo que
significa; una “amistad” que se descompone en celos por la relación de su
amigo. Al final muere, tanto en el nivel literal, como la amistad en un nivel
más simbólico.
En las escenas finales de
la película nos encontramos con nuevos personajes, cada uno con un rol
característico y estereotipo en la fiesta. Hallamos el ideal de “amante” en un
modo simbólico. Él es quien la desea constantemente y tarde o temprano consigue
acostarse con ella. El gánster, cambia de rol y ahora hace de ex – pareja,
siendo la envidia, los celos y el arrepentimiento. La vecina es una suerte de
oportunista, esperando el momento para disfrutar un rato; esperando la
debilidad para aprovecharse. El resto son chismosos y consejeros inútiles de
cosas que no conocen. Opinan y recomiendan que hacer sin saber que pasó. Son la
suposición en sí y claro está, los celos también.
ENTORNO Y PERSPECTIVA
La propuesta estética en
la película es muy importante. El juego de la luz, el contexto y la música de
jazz o ópera dan una belleza especial a la escena o refuerzan el tono impuesto
por el director. Primero los escenarios donde transcurre la película: El bar de
Pigalle con la ventana enorme donde se puede ver la muchacha, ubicado entre dos
avenidas. Un azul vivo y un rojo como colores predominantes del escenario,
dándole cierta sensualidad al lugar. Luego está la casa de François, tanto en
lo interno como en lo externo. Un lugar sencillo, exagerado para la vida de una
sola persona en uno de los pisos altos de un edificio. Es en este último donde
transcurre la película en su mayoría, sobre todo en la convivencia entre
François y Daniela.
El punto de la cámara
también es primordial en lo estético mostrado. Encontrar a los protagonistas enfocando
debajo de la mesa del bar o en el primer roce sexual, con la cámara que sube
desde el piso junto a la mujer hasta la cama y la marca de espaldas. Una luz
potente refuerza las formas de su cuerpo mientras él la recorre con sus manos.
Con la música, las imágenes se hacen más fuertes y resaltan además de su significado,
en su belleza. Esta también refuerza el tono irónico, exagerando la emoción de
alguna escena. Un ejemplo estaría representado por la protagonista quitándose
el abrigo, sobreexpuesta y ambientada por la opera de Madame Butterfly.
En la propuesta de
diálogos, los personajes son divertidos, significativos y tontos. El discurso
del médico solitario acerca del amor y el placer. El gánster hablando,
resaltando a toda hora lo malo que es y amenazando “bonito” siempre que puede. Daniela, decidida
y fatal, utilizando su cuerpo en cada palabra para reforzar lo que pide. Se
definen a sí mismos exageradamente para dejar lo más claro posible la función
que cumplen en el universo de significado y parodiarla. En ese sentido, la
actuación de algunos personajes pierde veracidad y pasa a ser ridícula. Pero
esto no es gratis. Guiandonos por el género y el tratamiento del tema, es
válida la burla de los distintos estereotipos. Se fuerza la actuación y se
invita a reflexionar sobre esa actuación “insólita” con la que algunos nos
identificamos. Un ejemplo: Daniela cuando el “gánster” refiere la anécdota de
“la saltadora”, la traición y las ratas, empieza a gritar desesperadamente
alrededor de la mesa donde estaba sentada.
TEMÁTICA
Con esto, podemos intentar
responder la pregunta de siempre ¿Cuál es el tema en la película? Primero,
buscamos las constantes ideológicas en cada uno de los núcleos narrativos de ésta. De principio uno de los ejes estructurales, es la relación entre François
y Daniela, también planteada como protagonista.
Es alrededor de esto que se presentan los principales conflictos que
mueven a los personajes. Otra línea ideológica es la diferencia entre el placer
sexual y el amor en sí entre los personajes que afectan el desarrollo de la
historia. Por último está la imposición de la mujer como timón de la relación;
ella es quien lleva el ritmo.
Los personajes estructuran
estereotipos marcados alrededor de una relación, cualquiera que sea. El amante,
el ex novio, el amigo que quiere aconsejar, el amigo celoso, la amiga
oportunista, los chismosos entre otros.
Los protagonistas contrastan el juego del mediocre y la diva, proponiendo
una relación que no está basada en la belleza para la sociedad si no más en la
convivencia. También el amor y el placer no dependientes el uno del otro.
Desde aquí, podemos
entrever la propuesta del director con la película, el tema que ésta maneja: es
una crítica de lo que es la relación en pareja y los componentes inevitables
que giran alrededor de ella. Otros temas que lo refuerzan, teniendo en cuenta
los ejes estructurales, son, primero, la figura de la mujer como autoridad
final de la relación. Ella impone el ritmo y las reglas para la convivencia. El
hombre se deja arrastrar por sus peticiones y vive de acuerdo a sus deseos. La
mujer inteligente utiliza el amor, el placer y la imagen que vende su cuerpo
para obtener lo que quiere. Ahora, un segundo tema, hace referencia a la
diferencia que hay entre la idea de “amor” y el placer sexual: no dependen ni
son consecuencia el uno del otro. Blier muestra al protagonista disfrutando a
la vecina aun cuando ha perdido a su “amada”. Nos plantea la distancia que hay
entre la convivencia de pareja, que incluye el sexo y el placer que puede
ofrecer cualquier persona. “Tener relaciones” no es cosa de un solo elegido; es
posible disfrutarlo con cualquiera.
¿VALE LA PENA?
La película no es fácil.
Es divertida y estéticamente pasable, pero un tono más de comedia realista hubiera
funcionado para decir lo mismo. La parodia que trabaja el director es seria y
complicada; demasiado profunda para un público perezoso como el común. Así,
esta película no funciona para “pasar el rato”. El goce está en lo que nos
muestra el director con respecto a esa convencionalidad en la que el hombre
actual cae por vivir su vida como el cine comercial lo plantea.
Destaco el tratamiento de
las imágenes en contraste con la música, que emociona algunas escenas. Tiene un
buen trabajo estético, utilizando el Jazz y algo de ópera, junto con un juego
de luces en pos de resaltar la sensualidad. El trabajo visual, en ese sentido,
es, más que comercial, artístico. Por otra parte, los diálogos son
constructivos y divierten a la vez que avanzan la historia, manteniendo una
unidad que, aunque no es convencional, es coherente a su manera.
Por último y regresando a
lo mencionado al principio, esta película no se debe ver con los ojos con los
que se ve el cine de Hollywood. No es grandiosa si se tiene en cuenta tan solo
la historia; se torna extraña, complicada y si uno es demasiado superficial,
dura de disfrutar. La película logra lo que se propone y es muy completa en el
uso de sus recursos, encanta en cierta manera a la vez que entretiene, pero no la recomendaría para ver con la esperanza de reírse idiotamente. Es difícil y mal vista, puede dejar solo unos pobres hallazgos en los diálogos,
en la actuación o en el sensual cuerpo de Mónica Bellucci. Propongo una buena
tarde, un día tranquilo, un buen sueño previo y disposición para ver más allá
de lo evidente. Con esto bastaría para adentrarse en su abstracto mundo de
ficción. Claro, también puedes tener a la mano unas palomitas de maíz y un buen vaso de lo que sea que tomes… ¡Nunca están de
más!


