lunes, 9 de julio de 2012

¿POR SEXO O POR AMOR? – ANÁLISIS



Esperar una historia coherente a lo “Hollywood” no funciona con el cine de Bertran Blier. En Combien tu m'aimes? La historia es el medio para plasmar el pensamiento del autor y pasa a ser segundo plano a la hora de disfrutar la película. Nos presentan un hombre que, apelando a un premio de lotería, compra la compañía de una mujer hasta que la plata se le acabe. Usando esta sinopsis pobre y coja,  podríamos predisponernos a ver una comedia romántica a lo “Mujer bonita” donde se maneja una historia parecida, pero la forma en la que se desarrolla la trama y lo que quiere mostrar la película de Blier, alejan considerablemente ese ideal. El director y guionista nos invita a un mundo de significado que construye usando a Mónica Bellucci, con toda la sensualidad que su imagen representa.

En lo que refiere a la construcción narrativa, el relato está definido por una estructura clásica: Un estado inicial, un giro en la historia, la transformación de los personajes en pos de una solución y un estado final. El conflicto se soluciona con la “evolución” de los protagonistas. El problema está en la credibilidad del desarrollo. Cuando aparentemente se resuelve la trama principal, con una lógica aceptable, el director nos encuentra con un atropello de escenas que no son coherentes con lo mostrado hasta entonces; una fiesta con variados desarrollos que se sale de la historia pero que es importante para lo que Blier quiere significar.

Por otro lado, el género es claramente una comedia romántica. La película tiene un toque erótico, pero no es lo más importante ni el adecuado para lo que el director quiere mostrar. El romance es nuclear en toda la historia, en el sentido en que se tratan las relaciones entre los protagonistas. Además, predomina el conflicto entre los personajes desligándose de un relato serio, dándole una oportunidad tanto al drama como a la comedia. La película logra hacer reír en algunas escenas con un toque irónico bien logrado, pero se centra en los conflictos de los protagonistas y sus transformaciones en pos del desarrollo de la trama. El director mantiene el tono irónico a lo largo de la película con sus personajes clichés forzados y las reacciones de François con respecto a los obstáculos que se le van presentando en el camino de sus deseos.

PERSONAJES

Primero debemos definir a los protagonistas. François es un oficinista mediocre. Se le suma que no le ha ido muy bien en el “amor”. Tiene problemas cardiacos y nada de  iniciativa. La necesidad que lo motiva está relacionada con tener una relación de pareja; quiere vivir su ideal de “amor” así sea una mentira pagada. Es calvo, alto y de apariencia “Común”. No es un hombre espectacular en ningún sentido. Daniela, actuada por Bellucci parece planteada para contradecir su imagen. Es una prostituta interesada en el placer del sexo y el dinero. Es decidida y pretende obtener todo lo que quiere con su cuerpo “sensual”. La motiva una necesidad de llenar su soledad y la de sobrevivir. Es una mujer que desborda belleza y sensualidad. Un último protagonista que debemos plantear, ya que evoluciona y  es alrededor de él que ocurren todos los conflictos, es la relación que ambos construyen. 

En el resto de personajes que afectan, mueven o aportan para transformar los protagonistas encontramos  el gánster, la vecina y el mejor amigo. El  “Mafioso” es un estereotipo de tipo malo que constantemente reivindica que es malo, tratando de convencerse a sí mismo. Es serio y seco, pero incapaz de ser realmente lo que desea; una fachada de persona. La vecina por su parte es una solterona trabajadora con un deseo sexual reprimido. El mejor amigo, aunque de fugaz aparición, es el doctor que siempre está para François, igual de mediocre que el protagonista, pero resignado a su condición. Él es importante en lo que significa; una “amistad” que se descompone en celos por la relación de su amigo. Al final muere, tanto en el nivel literal, como la amistad en un nivel más simbólico.

En las escenas finales de la película nos encontramos con nuevos personajes, cada uno con un rol característico y estereotipo en la fiesta. Hallamos el ideal de “amante” en un modo simbólico. Él es quien la desea constantemente y tarde o temprano consigue acostarse con ella. El gánster, cambia de rol y ahora hace de ex – pareja, siendo la envidia, los celos y el arrepentimiento. La vecina es una suerte de oportunista, esperando el momento para disfrutar un rato; esperando la debilidad para aprovecharse. El resto son chismosos y consejeros inútiles de cosas que no conocen. Opinan y recomiendan que hacer sin saber que pasó. Son la suposición en sí y claro está, los celos también.

ENTORNO Y PERSPECTIVA

La propuesta estética en la película es muy importante. El juego de la luz, el contexto y la música de jazz o ópera dan una belleza especial a la escena o refuerzan el tono impuesto por el director. Primero los escenarios donde transcurre la película: El bar de Pigalle con la ventana enorme donde se puede ver la muchacha, ubicado entre dos avenidas. Un azul vivo y un rojo como colores predominantes del escenario, dándole cierta sensualidad al lugar. Luego está la casa de François, tanto en lo interno como en lo externo. Un lugar sencillo, exagerado para la vida de una sola persona en uno de los pisos altos de un edificio. Es en este último donde transcurre la película en su mayoría, sobre todo en la convivencia entre François y Daniela.

El punto de la cámara también es primordial en lo estético mostrado. Encontrar a los protagonistas enfocando debajo de la mesa del bar o en el primer roce sexual, con la cámara que sube desde el piso junto a la mujer hasta la cama y la marca de espaldas. Una luz potente refuerza las formas de su cuerpo mientras él la recorre con sus manos. Con la música, las imágenes se hacen más fuertes y resaltan además de su significado, en su belleza. Esta también refuerza el tono irónico, exagerando la emoción de alguna escena. Un ejemplo estaría representado por la protagonista quitándose el abrigo, sobreexpuesta y ambientada por la opera de Madame Butterfly. 

En la propuesta de diálogos, los personajes son divertidos, significativos y tontos. El discurso del médico solitario acerca del amor y el placer. El gánster hablando, resaltando a toda hora lo malo que es y amenazando  “bonito” siempre que puede. Daniela, decidida y fatal, utilizando su cuerpo en cada palabra para reforzar lo que pide. Se definen a sí mismos exageradamente para dejar lo más claro posible la función que cumplen en el universo de significado y parodiarla. En ese sentido, la actuación de algunos personajes pierde veracidad y pasa a ser ridícula. Pero esto no es gratis. Guiandonos por el género y el tratamiento del tema, es válida la burla de los distintos estereotipos. Se fuerza la actuación y se invita a reflexionar sobre esa actuación “insólita” con la que algunos nos identificamos. Un ejemplo: Daniela cuando el “gánster” refiere la anécdota de “la saltadora”, la traición y las ratas, empieza a gritar desesperadamente alrededor de la mesa donde estaba sentada.

TEMÁTICA

Con esto, podemos intentar responder la pregunta de siempre ¿Cuál es el tema en la película? Primero, buscamos las constantes ideológicas en cada uno de los núcleos narrativos de ésta. De principio uno de los ejes estructurales, es la relación entre François y Daniela, también planteada como protagonista.  Es alrededor de esto que se presentan los principales conflictos que mueven a los personajes. Otra línea ideológica es la diferencia entre el placer sexual y el amor en sí entre los personajes que afectan el desarrollo de la historia. Por último está la imposición de la mujer como timón de la relación; ella es quien lleva el ritmo.

Los personajes estructuran estereotipos marcados alrededor de una relación, cualquiera que sea. El amante, el ex novio, el amigo que quiere aconsejar, el amigo celoso, la amiga oportunista, los chismosos entre otros.  Los protagonistas contrastan el juego del mediocre y la diva, proponiendo una relación que no está basada en la belleza para la sociedad si no más en la convivencia. También el amor y el placer no dependientes el uno del otro.

Desde aquí, podemos entrever la propuesta del director con la película, el tema que ésta maneja: es una crítica de lo que es la relación en pareja y los componentes inevitables que giran alrededor de ella. Otros temas que lo refuerzan, teniendo en cuenta los ejes estructurales, son, primero, la figura de la mujer como autoridad final de la relación. Ella impone el ritmo y las reglas para la convivencia. El hombre se deja arrastrar por sus peticiones y vive de acuerdo a sus deseos. La mujer inteligente utiliza el amor, el placer y la imagen que vende su cuerpo para obtener lo que quiere. Ahora, un segundo tema, hace referencia a la diferencia que hay entre la idea de “amor” y el placer sexual: no dependen ni son consecuencia el uno del otro. Blier muestra al protagonista disfrutando a la vecina aun cuando ha perdido a su “amada”. Nos plantea la distancia que hay entre la convivencia de pareja, que incluye el sexo y el placer que puede ofrecer cualquier persona. “Tener relaciones” no es cosa de un solo elegido; es posible disfrutarlo con cualquiera. 

¿VALE LA PENA?

La película no es fácil. Es divertida y estéticamente pasable, pero un tono más de comedia realista hubiera funcionado para decir lo mismo. La parodia que trabaja el director es seria y complicada; demasiado profunda para un público perezoso como el común. Así, esta película no funciona para “pasar el rato”. El goce está en lo que nos muestra el director con respecto a esa convencionalidad en la que el hombre actual cae por vivir su vida como el cine comercial lo plantea.

Destaco el tratamiento de las imágenes en contraste con la música, que emociona algunas escenas. Tiene un buen trabajo estético, utilizando el Jazz y algo de ópera, junto con un juego de luces en pos de resaltar la sensualidad. El trabajo visual, en ese sentido, es, más que comercial, artístico. Por otra parte, los diálogos son constructivos y divierten a la vez que avanzan la historia, manteniendo una unidad que, aunque no es convencional, es coherente a su manera.

Por último y regresando a lo mencionado al principio, esta película no se debe ver con los ojos con los que se ve el cine de Hollywood. No es grandiosa si se tiene en cuenta tan solo la historia; se torna extraña, complicada y si uno es demasiado superficial, dura de disfrutar. La película logra lo que se propone y es muy completa en el uso de sus recursos, encanta en cierta manera a la vez que entretiene, pero no la recomendaría para ver con la esperanza de reírse idiotamente. Es difícil y mal vista, puede dejar solo unos pobres hallazgos en los diálogos, en la actuación o en el sensual cuerpo de Mónica Bellucci. Propongo una buena tarde, un día tranquilo, un buen sueño previo y disposición para ver más allá de lo evidente. Con esto bastaría para adentrarse en su abstracto mundo de ficción. Claro, también puedes tener a la mano unas palomitas de maíz y un buen vaso de lo que sea que tomes… ¡Nunca están de más!